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Catástrofe, azar y culpa. Pensamiento sobre las plagas históricas, incluida la Covid-19

Bibliographic Data

ID19590358
AuthorsJosé Antonio González Alcantud (0000-0002-1483-9865, corresponding author)
Year2020
Publication date2020-12-01
Peer ReviewedYes
Open AccessNo
TypeARTICLE
VenueCondition humaine - Conditions politiques (JOURNAL)
Journal identifiersISSN: 2742-9318 • E-ISSN: 2742-9318
PublisherMaison des Sciences de l'Homme Paris Nord (PUBLISHER)
DOI10.56698/chcp.1135
OpenAlexW3164418807
LanguageES

Accidentes nucleares como Chernóbil (1986) y Fukushima (2011), huracanes como el Katrina (2005), maremotos como el del Océano Índico (2004), plagas como el sida (1983), la gripe aviar (1999-2009) o el virus ébola (2014), han puesto en alerta al mundo previamente. A ellos hay que añadir la Covid-19 de 2020. La reciente pandemia Covid-19 nos ha puesto frente al espejo de contingencias olvidadas. El concepto de «entropía» sería fácilmente aplicable a las catástrofes en cuanto creadoras de desorden. La idea de «borde» en teoría de las catástrofes es una metáfora cultural para indicarnos el momento de la ruptura. El alcance del «riesgo» se apoya en la capacidad para proyectar estadísticamente una catástrofe, y trazar una prospectiva.De otra parte, las fuerzas de la Naturaleza fueron consideradas manifestaciones de esa lógica culposa. Evans-Pritchard cuando estudió la brujería entre los azande localizó que aquella era una estructura del mal social que vehiculaba «el odio, la envidia, los celos y la avaricia». De esta forma, la culpa se centró en el pasado en un colectivo marcado por la anomia, por algunos rasgos físicos disonantes, e incluso por ser portadores de enfermedades infecciosas, para convertirlos en chivos expiatorios.Sin lugar a dudas, los libros sagrados en su mayor parte han sido construidos sobre la experiencia de grandes hecatombes. La era del monoteísmo se alzó sobre las fuerzas de la Naturaleza, buscando como explicación a un Deus ex machina. Para las sociedades fundadas en el Antiguo Testamento el concepto de «pecado original» es fundamental para hacer caer la responsabilidad de los desastres en los propios hombres al haber roto el pacto con Dios.Sin embargo, la centralidad del pecado en la historia de las mentalidades significa la importancia paralela de la culpa. Y no está reservada sólo al cristianismo. Raffaele Pettazzoni atribuye a la confesión de los pecados una historia muy antigua. En definitiva, la culpa estaba claramente establecida en el Génesis en el tránsito del estado de inocencia al de civilidad. Según el neokantiano Ernst Cassirer, los ilustrados confirieron a la culpa un carácter preferentemente social y cultural. En Jean-Jacques Rousseau se había abierto paso la idea de que la culpa es cultural. Por su parte, la posición de Voltaire, en contra de la idea del misterio del pecado original consiste en sortear la idea del mal.El movimiento romántico restauraría el pathos en toda su plenitud. La balsa de la Medusa, de Géricault, puso el acento en esa dimensión, poniendo de manifiesto el sufrimiento de quienes padecen un desastre colectivo. Freud, trascendiendo el pathos romántico, daría un nuevo giro al tema de la culpa. En especial profundizará en esa línea en El malestar en la cultura: «La tensión creada el severo superyó y el yo subordinado al mismo lo calificamos de sentimiento de culpabilidad, se manifiesta bajo la forma de necesidad de castigo». Es más, con el retorno a la culpabilidad cultural aparece la responsabilidad colectiva. La diferencia que existiría con las antiguas concepciones de la culpa es que esta procede de un fondo inconsciente, conectado con la moral colectiva. El ethos, terreno en el cual se maneja la Antropología, es el determinante del sentimiento de culpa. Karl Jaspers hablaba de cuatro tipos de culpa: la criminal, la política, la moral y la metafísica. Contemporáneamente, la crisis de Chernóbil frente a otras «catástrofes» actualizó el debate sobre la culpa, bloqueado políticamente. Así lo hizo constar Frédéric Keck que había realizado una investigación etnográfica entre 2007 y 2009 sobre la gripe que golpeaba China, que no fue tenida en cuenta para prever la Covid-19. Quizás lo más importante sea constatar la incapacidad de prever y de trazar una prospectiva o prognosis capaz de aventurar situaciones de crisis. Y es por ello que todo el edificio conceptual del optimismo histórico se nos presenta ahora fundado en una falsa conciencia.Algunos intelectuales achacarían la culpa de la pandemia al derrumbe de la globalización capitalista. En la mayor parte de las ocasiones respondieron con argumentos proféticos. Para compensar este profetismo De Martino nos sitúa en el ámbito de considerar incluso al marxismo dentro de las ideologías apocalípticas

Humanities · Conflict, Peace, and Violence in Colombia · Medicine · Philosophy

Citation velocityhistorical
Highly citedNo

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